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Conflicto en Catatumbo afecta a la iglesia en Colombia

La violencia ha causado la mayor crisis de desplazados internos del país
La iglesia está en el fuego cruzado del narcotráfico en Colombia

La crisis humanitaria en Catatumbo comenzó hace más de un mes y continúa empeorando a medida que disidentes de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) luchan por el control de las rutas de narcotráfico. En medio de este caos, la Iglesia está levantando su voz, clamando por paz y protección para los más vulnerables.

Los socios locales de Puertas Abiertas se reunieron la semana pasada con la iglesia en la región para comprender la situación actual y orar por ellos. La región del conflicto se encuentra en el norte de Colombia, en la frontera con Venezuela. La lucha por el control de las rutas de narcotráfico y la dominación territorial ha provocado amenazas generalizadas, asesinatos, desplazamientos masivos y severas restricciones a la población.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), más de 80.600 personas se han visto afectadas por la violencia. De ellas, aproximadamente 52.300 han sido obligadas a huir de sus hogares, 19.000 enfrentan restricciones de movilidad dentro de sus territorios y 8.668 están bajo confinamiento forzado.

El mayor desplazamiento de la historia

“La violencia en Catatumbo ha generado el mayor desplazamiento masivo desde que comenzamos a llevar registros en Colombia. Las comunidades están confinadas, con movilidad restringida y acceso limitado a alimentos, atención médica y ayuda humanitaria”, cuenta Mireille Girard, representante del ACNUR en Colombia.

La gravedad de la crisis llevó al presidente Gustavo Petro a declarar el Estado de Conmoción Nacional el 24 de enero, una medida legal excepcional que no se había invocado en más de una década. Esta declaración le otorga poderes extraordinarios para emitir medidas legislativas y restaurar el orden por un período inicial de 90 días.

“El miedo es constante. Nos sentimos completamente vulnerables”, comparte Josué*, un pastor que sirve en la región desde hace más de una década. La amenaza de represalias es tan severa que muchos pastores evitan hablar o piden que sus testimonios no sean grabados, ya que cualquier comentario filtrado puede resultar en una sentencia de muerte.

A pesar de estos miedos, pastores y líderes cristianos reportan múltiples formas de persecución, incluidas restricciones de movilidad, prohibición de actividades evangelísticas, cierre de iglesias, amenazas directas y la ocupación de templos por grupos armados para ser usados como bases operativas.

Pablito*, otro cristiano en Catatumbo, relató que sus pastores fueron amenazados por un líder local vinculado a un grupo criminal. “Los obligaron a cerrar la iglesia y prohibieron los cultos porque ya habían arrestado a otro pastor acusado de ayudar al grupo opositor”, dijo él.

Giovanny* y Camen*, una pareja misionera, también se vieron afectados. Estaban realizando esfuerzos evangelísticos y predicando en varias comunidades indígenas a lo largo de la frontera con Venezuela, hasta que un comandante los detuvo y les advirtió que, si continuaban, la reacción sería diferente, una amenaza que podría variar desde agresión hasta la muerte.

Cristianos desplazados por la violencia piden ayuda


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La Redacción Puertas Abiertas América Latina es el equipo editorial con más de 7 años de trayectoria en la cobertura de la persecución a los cristianos en el mundo. Publica noticias basadas en relatos directos de corresponsales y cristianos locales en más de 70 países. Nuestro proceso editorial se basa en la verificación, contextualización y evaluación de riesgos. La identidad de las fuentes se preserva cuando existe riesgo para su seguridad, sin comprometer la veracidade de los hechos.