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Iglesia tras las rejas en Irán

Cómo las prisiones de cristianos en Irán moldean la fe de la iglesia local
El pastor Iman fue arrestado durante un culto en Irán

En Irán, si los seguidores de Jesús viven su fe abiertamente y la comparten con otras personas, son amenazados con prisión por “poner en riesgo la seguridad nacional”. ¿Sabes lo que significa la cárcel para un cristiano iraní?

“Cuando las personas son enviadas a la cárcel, son torturadas, tanto física como verbalmente”, relata Mounes*, un líder juvenil. El objetivo de la tortura es poner a los prisioneros bajo tanta presión que renuncien a la fe en Jesús y entreguen los nombres de otros cristianos y redes cristianas.

“Reproducen sonidos falsos de otras celdas para hacerte pensar que están acosando a tu familia. O, si tienes una esposa o hermana, dicen que la están abusando sexualmente”, cuenta Mehrdad*, un joven evangelista. Además de las mentiras, el abuso sexual por parte de oficiales de prisiones y del sistema judicial, así como de otros prisioneros, no es raro en las cárceles iraníes, según relatan ex prisioneros.

Torturado por causa de Jesús: la historia del pastor Iman

El pastor Iman fue arrestado por primera vez durante un culto secreto. Poco después de su primera liberación, volvió a ser arrestado. “Me pusieron en aislamiento durante cuatro meses. Estaba esposado y completamente vendado. Los guardias me llevaron a cuatro celdas distintas y cada una fue usada para torturarme de alguna manera. Por ejemplo, en una de las celdas había un hedor muy fuerte, estaba llena de mosquitos y tenía un ruido extremadamente alto que parecía un helicóptero justo encima de mi cabeza. En otra celda hacía muchísimo frío y entendí que esa era una celda de tortura, porque si protestaba contra el frío, lo hacían aún peor. Pensé que era el fin y que moriría congelado”, relata el pastor.

Antes de convertirse, Iman era adicto a las drogas, así que después de los cuatro meses en aislamiento, los oficiales lo colocaron en una celda compartida donde las drogas eran distribuidas y consumidas. “La intención de ellos era atraernos de vuelta al vicio para apartarnos de nuestra fe en Jesús. Este es el sistema de la República Islámica de Irán: no quieren que conozcas a Cristo; quieren que seas un ladrón, un contrabandista, un adicto; pero lo principal es que no seas cristiano”, dice Iman.

Mehrdad añade: “Cuando un cristiano es arrestado, eso también afecta a toda la familia, ya que su futuro aquí en la tierra queda arruinado. Y, además, la iglesia a la que pertenece también puede ser destruida”.

Inseguridad y ruina financiera: la historia de Bahareh

La carga emocional puede ser aplastante cuando alguien cercano a ti es encarcelado. Eso le pasó a Bahareh* cuando su padre fue arrestado. Incluso diez días después de la detención, ella todavía no sabía dónde estaba detenido su padre. Durante varios días de búsqueda, tuvo que lidiar con oficiales corruptos, algunos de los cuales querían aprovechar su situación de vulnerabilidad a cambio de favores sexuales.

Cuando Bahareh finalmente descubrió dónde estaba su padre, quedó devastada: “Me sentí tan mal que me desmayé por toda la angustia que había vivido”. La familia intentó pagar la fianza para liberarlo hasta el juicio, pero el monto siempre era aumentado. Los oficiales también pidieron la escritura de la casa, entre otras cosas. “El precio que exigieron por mi padre fue demasiado alto”, dice Bahareh.

Además de los valores arbitrarios y corruptos de la fianza, también tuvieron que pagar honorarios legales muy costosos. Bahareh continuó sosteniendo a su familia mientras su padre estaba en prisión. Muchas familias son llevadas a la ruina financiera por los costos generados por el encarcelamiento de un familiar.

Un caso similar al de Bahareh es el de Mobina*. Cuando tenía ocho años, dos de sus tías fueron encarceladas. “Después de eso, el servicio secreto amenazó mucho a mi familia. Llamaban a mi madre desde diferentes números, a veces en plena madrugada. La amenazaban diciéndole que debía convertirse en musulmana o divorciarse de mi padre, que era musulmán, porque ella era impura como cristiana. El teléfono de mis abuelos era monitoreado por el gobierno y nos vigilaban todo el tiempo. Por todo el estrés, mi abuelo perdió parte de un riñón. Vivíamos siempre con miedo y nunca nos sentíamos seguros”, relata Mobina.

La familia de Bahareh también estuvo bajo vigilancia constante tras la prisión de su padre. “Siempre estaban en nuestra puerta. No podíamos recibir visitas y, cuando mi madre y yo salíamos, siempre había alguien visiblemente siguiéndonos, por eso las personas tenían miedo de llamarnos o preguntar cómo estábamos”, dice Bahareh.

“Cuando las personas son liberadas, el sufrimiento no termina”, explica Mansour, de la organización Article 18. “Ellas son estigmatizadas y, en muchos aspectos, tienen un futuro muy limitado dentro de Irán. Para los nuevos cristianos iraníes, la conversión es una elección por Cristo y por el constante riesgo de prisión” (foto representativa).

Amenazas y persecuciones constantes

Incluso después de ser liberada, la persona sigue bajo el radar del servicio secreto. “Algunos interrogadores llaman por teléfono. Imagina el trauma de escuchar la voz del guardia que te torturó psicológica –y a veces físicamente– diciendo: ‘Estamos vigilándote. Cuidado con no repetir los crímenes que cometiste’. Y entonces vienen las amenazas constantes. También registramos algunos casos en que ex prisioneros fueron amenazados de muerte físicamente o sufrieron una ‘muerte accidental’”, explica Mansour.

Además, muchos ya no pueden sostenerse, porque el servicio secreto se asegura de que no consigan empleo ni puedan inscribirse en una universidad. Como los ex prisioneros siguen siendo monitoreados después de su tiempo en la cárcel, también representan un riesgo para otros cristianos y para las iglesias domésticas.

“No pueden continuar con su ministerio ni siquiera reunirse con otros cristianos. Esto los coloca bajo una enorme presión psicológica. Muchos se ven obligados a dejar el país para proteger a su familia de la persecución. Tienen que empezar de cero en otro lugar y pasan a sufrir con otras cosas: el dolor de estar lejos de la familia, el sentimiento de ser un extranjero, la depresión, entre otros problemas. Su situación es muy compleja”, explica Mounes.

Dios sigue actuando

Incluso tras las rejas, la iglesia resiste porque el Espíritu de Dios está en acción. “Los cristianos oraban juntos, a veces eran dos o tres en una celda, o varios en el patio de la prisión durante la hora de recreación. Encontraban un rincón fuera del alcance de las cámaras, se sentaban juntos y, cada semana, uno de ellos predicaba, mientras los demás entonaban un himno bajito o se animaban mutuamente”, cuenta Mansour.

El pastor Hovan relata incluso sobre cristianos en una prisión que “celebran la Cena con solo un pedazo de pan y agua cuando se reúnen”.

La luz de Dios está abriendo camino en la oscuridad de las cárceles iraníes de una forma impresionante. Hay muchos testimonios de cómo Jesús usa a nuestros hermanos en prisión para llevar a otros a la fe. Bahareh cuenta que su padre encontró un lugar fuera del alcance de las cámaras de vigilancia de la cárcel, donde oraba por otros prisioneros y por los guardias.

“Cuando fue liberado, escribió en su cuaderno que cerca de 20 o 30 personas se habían arrepentido. También sé que 15 de esas personas mantuvieron la fe y que sus familias también se convirtieron”, dice Bahareh.

El pastor Iman tuvo una experiencia parecida durante su primera prisión. “En los últimos ocho días de cárcel fui trasladado a una celda común. Allí compartí el evangelio y 23 personas entregaron su corazón a Jesucristo. Entre ellas había tres condenadas a muerte.”

Pero no es solo la proclamación verbal del evangelio la que lleva a las personas a creer en Jesús. “Cuando visitábamos a mi madre en la prisión, algunas personas venían a nosotros y contaban cómo solo el comportamiento amoroso de mi madre les había abierto los ojos al evangelio”, relata Sogol*.

“El gobierno cree que puede detener la fe cristiana y la propagación del evangelio encarcelando a los cristianos. Pero eso no funciona, porque no se puede detener la obra del Espíritu Santo. No es posible impedir que la fe se extienda, incluso en los lugares más difíciles –ese es el poder del evangelio”, dice el pastor Hovan.

“El tiempo que pasé en la cárcel fue mi seminario bíblico. Conocí a Dios de una manera que jamás había conocido mientras estaba en libertad. Cuando me entero de que alguien fue encarcelado, la familia o los amigos muchas veces se preocupan y dicen: ‘Ah, necesitamos orar, él o ella fue a la cárcel’. Pero entonces yo les digo: ‘Ustedes no saben lo que ese lugar puede ser. Es la mejor oportunidad para experimentar la presencia de Dios de una manera muy especial. Estén seguros de que la presencia de Dios allí es tan fuerte que trae consuelo, esperanza y paciencia. En vez de quejarse, esa persona puede agradecer a Dios por estar siendo usada por él y porque él tiene un plan para ella allí’”, concluye el pastor Iman.

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La Redacción Puertas Abiertas América Latina es el equipo editorial con más de 7 años de trayectoria en la cobertura de la persecución a los cristianos en el mundo. Publica noticias basadas en relatos directos de corresponsales y cristianos locales en más de 70 países. Nuestro proceso editorial se basa en la verificación, contextualización y evaluación de riesgos. La identidad de las fuentes se preserva cuando existe riesgo para su seguridad, sin comprometer la veracidade de los hechos.